
¿Cómo llegué a ser docente?
Todo inició cuando estudiaba la secundaria, siempre me gustaron las matemáticas, así que, al terminar mi educación secundaria e ingresar al nivel medio superior, me decidí a impartir clases particulares de regularización de matemáticas para nivel primaria y secundaria, actividad que duró toda la vocacional, con el dinero que ganaba pagué muchos de mis gastos y me di el lujo de ir de vacaciones.
Me sentía muy a gusto de ayudar a otros a aprender, sobre todo las matemáticas, ya que para muchos es un tormento.
Posteriormente ingresé al Politécnico para estudiar la carrera de Lic. en Informática y uno de los requisitos era estudiar en la tarde y trabajar en la mañana para adquirir experiencia, así que quedó dormido la cosquilla de la docencia.
Durante mi estancia en la carrera, también llegué a dar apoyo en matemáticas para compañeros que les costaba trabajo, pero esta vez no cobraba, era 100% por el gusto de poder ayudar a mis compañeros a aprender y a terminar la escuela (claro que ellos lo hacían más por pasar la materia que por aprender).
Durante el tiempo que trabajé en la Industria privada, me sentí muy bien, ya que siempre trabajé en mi área (Informática); ¿pero qué sucedió?, ¿cómo es que ahora estoy en la docencia y no en la industria?...
Bueno, déjenme decirles que apareció una personita que de no haberse parado frente a mí, nunca lo habría visto, ¿de quién hablo?, pues de mi esposo; así es, me atraparon y me casé, dos años después tuve a mi hija y dejé de trabajar pues soy de las personas que piensan que hay que disfrutar a los hijos y no darlos a que otros los eduquen, sin embargo, 2 años y medio después tuve la necesidad de volver a trabajar y fue muy difícil para mi pequeña, pues del 100% que estaba con ella, pasé prácticamente al 0% ya que en la industria es tiempo completo.
Pasó el tiempo, mi suegrito y mi cuñada cuidaban de mi niña (pasaban a recogerla a la guardería y se quedaba con ellos hasta la noche).
5 años después de mi niña, llegó mi pequeño y volví a dejar de trabajar y también fue una etapa muy difícil para mi hija, ya que ahora tenía que adaptarse a verme todo el tiempo y cualquier problema lloraba y pedía a su abuelito.
Así que cuando tuve que volver a trabajar, me dije que no volvería a suceder lo de mi hija y decidí buscar un trabajo de medio tiempo, ¿cuáles eran las opciones?, trabajar de secretaria o de maestra… ¡maestra!, sí, esa es la opción, sin lugar a dudas, pues pensé: “a mi me gusta mucho enseñar y así estaré con mis hijos, mientras ellos van a la escuela yo trabajo y luego después del trabajo paso por ellos a la escuela y nos vamos juntos a casa”.
Así fue que comencé a buscar trabajo, obviamente como no tenía experiencia en la docencia era algo complejo que me dieran la oportunidad en escuelas de renombre, sin embargo, no desistí y la directora donde estudió mi hija la primaria me dio la oportunidad de dar computación ya que la maestra se enfermó y necesitaba que alguien la cubriera. Créanme que desde entonces siento un inmenso respeto por las maestras de primaria ya que ¡no es nada fácil tener atentos a tantos pequeñines!
Después, mi vecina se enteró de que estaba buscando trabajo de maestra (cómo se enteró… no tengo ni la más mínima idea) y fue a verme para decirme que en el periódico estaba una convocatoria para profesor del Colegio de Bachilleres y le respondí que más tarde iría a su casa por el periódico, sin embargo, supongo que no se quedó conforme y se fue y volvió inmediatamente con el periódico, entonces, le di las gracias y miré al cielo y dije “está bien, está bien, ya entendí, voy a entrar al concurso” y así fue como entregué mis papeles, realicé el examen y fui aceptada.
Inicié con un grupo (3 horas de clase) y ahora, al cabo de 10 años ya tengo mis 28 horas (tiempo completo), estoy basificada y tengo el nivel CBIII ( el más alto es el CBIV-C), estoy muy contenta porqué ahora tengo la visión desde dos puntos de vista: como madre y como maestra; esto me ha permitido enfrentar a los papás ya que la mayoría viene a reclamar sin saber la versión completa, y es natural, todos defendemos a nuestros hijos, pero de la misma manera me gustaría que el profesor que le toque a mi hija se preocupe por ella, por darle un buen ejemplo, porque refuerce los valores que yo le inculco en casa, porque la orienten de los “amigos” con quien se junta, en fin…
Bueno esta es mi historia, y hoy, quiero seguirme preparando porque no quiero ser un simple profesor, quiero ser una MAESTRA , aquella persona que ayuda no solo a formar a sus discípulos en conocimientos sino que ayuda a formarlos íntegramente, como seres humanos. Para mi ser MAESTRA ES SER MADRE Y SER MADRE ES SER MAESTRA.
Como siempre digo, no estamos haciendo papas fritas, o muebles, ¡no!, estamos formando seres humanos que se enfrentarán a muchos retos y que ellos cubrirán los puestos que ahora ocupamos nosotros y nuestros contemporáneos y que si no los formamos correctamente, este mundo se irá a pique, necesitamos rescatar a nuestras familias, nuestra sociedad y nuestro mundo.
La única manera es formando jóvenes sanos, concientes, comprometidos y responsables; como dijo un gran pensador “quien tiene el conocimiento tiene el poder”, es por ello que debemos educar a nuestros jóvenes para que sepan manejar el conocimiento con base en sentimientos íntegros pues solo así crece una sociedad y evoluciona.
La educación a nivel preescolar, primaria y secundaria son las bases que tenemos que retomar en el nivel medio superior, desgraciadamente no todos los profesores están comprometidos y tenemos un gobierno que cambia constantemente sus decisiones, y esto hace que nuestro trabajo se vuelva cada vez más difícil de lograr ya que vienen con muchas deficiencias intelectuales y emocionales; creo que es un gran reto para los docentes el lograr llegar a los corazones de los alumnos y lograr que hagan “conciencia” de la importancia de la educación.
Es por ello que continúo siendo docente, pues mis hijos, bien que mal, ya van creciendo y pronto ya no necesitarán tanto de mí, mi hija ya está en la vocacional, pasa a 5º semestre y pronto se irá a la carrera; mi hijo pasa a secundaria y es cuando ya “mami” no están tan requerida en el sentido de que para todo debe estar uno presente, ahora ya se mueven solos y van creciendo y siendo independientes, así que el siguiente cuestionamiento que me han hecho es: “¿porqué no regresas a la industria?”, esta pregunta surgió porque ahora trabajo en los dos turnos como docente.
No lo pensé mucho y la respuesta fue: “Creo que soy más productiva como docente que como licenciada”, es decir, nuevamente lo repito, se necesitan excelentes maestros que formen a nuestros chicos; no soy excelente, pero si estoy comprometida y deseo llegar a serlo.
Considero que voy por buen camino, ya que algunos de mis alumnos ahora se ven más felices porque han descubierto que si se proponen algo lo pueden lograr, algunos están ya estudiando la carrera en el politécnico, en la UNAM y en otras escuelas fuera de la ciudad; tengo alumnos en Baja California y otros estados; están donde deseaban estar; tengo alumnos que me escriben para decirme que aprendieron mucho de mi (y no hablan solo del conocimiento, sino de valores y actitudes); por todo esto es que considero que soy más productiva como maestra que como profesionista.
También he tenido mis fracasos (creo que han sido más fracasos que logros) pues por mi forma de enseñar, mis alumnos “huyen” y algunos al saber que les toca conmigo ya no entran por el nivel de exigencia… pero los que se quedan y dicen que “los atormento”, después vuelven y me dicen que continúe así porque realmente los hice más responsables y concientes de sus capacidades y los siguientes niveles se les han hecho más fácil y los que han tenido necesidad de trabajar se sienten satisfechos de sus logros; sin embargo, creo que aún debo encontrar la fórmula para llegar a más estudiantes y que entren a mi clase seguros de que conmigo aprenderán y crecerán.
Todo inició cuando estudiaba la secundaria, siempre me gustaron las matemáticas, así que, al terminar mi educación secundaria e ingresar al nivel medio superior, me decidí a impartir clases particulares de regularización de matemáticas para nivel primaria y secundaria, actividad que duró toda la vocacional, con el dinero que ganaba pagué muchos de mis gastos y me di el lujo de ir de vacaciones.
Me sentía muy a gusto de ayudar a otros a aprender, sobre todo las matemáticas, ya que para muchos es un tormento.
Posteriormente ingresé al Politécnico para estudiar la carrera de Lic. en Informática y uno de los requisitos era estudiar en la tarde y trabajar en la mañana para adquirir experiencia, así que quedó dormido la cosquilla de la docencia.
Durante mi estancia en la carrera, también llegué a dar apoyo en matemáticas para compañeros que les costaba trabajo, pero esta vez no cobraba, era 100% por el gusto de poder ayudar a mis compañeros a aprender y a terminar la escuela (claro que ellos lo hacían más por pasar la materia que por aprender).
Durante el tiempo que trabajé en la Industria privada, me sentí muy bien, ya que siempre trabajé en mi área (Informática); ¿pero qué sucedió?, ¿cómo es que ahora estoy en la docencia y no en la industria?...
Bueno, déjenme decirles que apareció una personita que de no haberse parado frente a mí, nunca lo habría visto, ¿de quién hablo?, pues de mi esposo; así es, me atraparon y me casé, dos años después tuve a mi hija y dejé de trabajar pues soy de las personas que piensan que hay que disfrutar a los hijos y no darlos a que otros los eduquen, sin embargo, 2 años y medio después tuve la necesidad de volver a trabajar y fue muy difícil para mi pequeña, pues del 100% que estaba con ella, pasé prácticamente al 0% ya que en la industria es tiempo completo.
Pasó el tiempo, mi suegrito y mi cuñada cuidaban de mi niña (pasaban a recogerla a la guardería y se quedaba con ellos hasta la noche).
5 años después de mi niña, llegó mi pequeño y volví a dejar de trabajar y también fue una etapa muy difícil para mi hija, ya que ahora tenía que adaptarse a verme todo el tiempo y cualquier problema lloraba y pedía a su abuelito.
Así que cuando tuve que volver a trabajar, me dije que no volvería a suceder lo de mi hija y decidí buscar un trabajo de medio tiempo, ¿cuáles eran las opciones?, trabajar de secretaria o de maestra… ¡maestra!, sí, esa es la opción, sin lugar a dudas, pues pensé: “a mi me gusta mucho enseñar y así estaré con mis hijos, mientras ellos van a la escuela yo trabajo y luego después del trabajo paso por ellos a la escuela y nos vamos juntos a casa”.
Así fue que comencé a buscar trabajo, obviamente como no tenía experiencia en la docencia era algo complejo que me dieran la oportunidad en escuelas de renombre, sin embargo, no desistí y la directora donde estudió mi hija la primaria me dio la oportunidad de dar computación ya que la maestra se enfermó y necesitaba que alguien la cubriera. Créanme que desde entonces siento un inmenso respeto por las maestras de primaria ya que ¡no es nada fácil tener atentos a tantos pequeñines!
Después, mi vecina se enteró de que estaba buscando trabajo de maestra (cómo se enteró… no tengo ni la más mínima idea) y fue a verme para decirme que en el periódico estaba una convocatoria para profesor del Colegio de Bachilleres y le respondí que más tarde iría a su casa por el periódico, sin embargo, supongo que no se quedó conforme y se fue y volvió inmediatamente con el periódico, entonces, le di las gracias y miré al cielo y dije “está bien, está bien, ya entendí, voy a entrar al concurso” y así fue como entregué mis papeles, realicé el examen y fui aceptada.
Inicié con un grupo (3 horas de clase) y ahora, al cabo de 10 años ya tengo mis 28 horas (tiempo completo), estoy basificada y tengo el nivel CBIII ( el más alto es el CBIV-C), estoy muy contenta porqué ahora tengo la visión desde dos puntos de vista: como madre y como maestra; esto me ha permitido enfrentar a los papás ya que la mayoría viene a reclamar sin saber la versión completa, y es natural, todos defendemos a nuestros hijos, pero de la misma manera me gustaría que el profesor que le toque a mi hija se preocupe por ella, por darle un buen ejemplo, porque refuerce los valores que yo le inculco en casa, porque la orienten de los “amigos” con quien se junta, en fin…
Bueno esta es mi historia, y hoy, quiero seguirme preparando porque no quiero ser un simple profesor, quiero ser una MAESTRA , aquella persona que ayuda no solo a formar a sus discípulos en conocimientos sino que ayuda a formarlos íntegramente, como seres humanos. Para mi ser MAESTRA ES SER MADRE Y SER MADRE ES SER MAESTRA.
Como siempre digo, no estamos haciendo papas fritas, o muebles, ¡no!, estamos formando seres humanos que se enfrentarán a muchos retos y que ellos cubrirán los puestos que ahora ocupamos nosotros y nuestros contemporáneos y que si no los formamos correctamente, este mundo se irá a pique, necesitamos rescatar a nuestras familias, nuestra sociedad y nuestro mundo.
La única manera es formando jóvenes sanos, concientes, comprometidos y responsables; como dijo un gran pensador “quien tiene el conocimiento tiene el poder”, es por ello que debemos educar a nuestros jóvenes para que sepan manejar el conocimiento con base en sentimientos íntegros pues solo así crece una sociedad y evoluciona.
La educación a nivel preescolar, primaria y secundaria son las bases que tenemos que retomar en el nivel medio superior, desgraciadamente no todos los profesores están comprometidos y tenemos un gobierno que cambia constantemente sus decisiones, y esto hace que nuestro trabajo se vuelva cada vez más difícil de lograr ya que vienen con muchas deficiencias intelectuales y emocionales; creo que es un gran reto para los docentes el lograr llegar a los corazones de los alumnos y lograr que hagan “conciencia” de la importancia de la educación.
Es por ello que continúo siendo docente, pues mis hijos, bien que mal, ya van creciendo y pronto ya no necesitarán tanto de mí, mi hija ya está en la vocacional, pasa a 5º semestre y pronto se irá a la carrera; mi hijo pasa a secundaria y es cuando ya “mami” no están tan requerida en el sentido de que para todo debe estar uno presente, ahora ya se mueven solos y van creciendo y siendo independientes, así que el siguiente cuestionamiento que me han hecho es: “¿porqué no regresas a la industria?”, esta pregunta surgió porque ahora trabajo en los dos turnos como docente.
No lo pensé mucho y la respuesta fue: “Creo que soy más productiva como docente que como licenciada”, es decir, nuevamente lo repito, se necesitan excelentes maestros que formen a nuestros chicos; no soy excelente, pero si estoy comprometida y deseo llegar a serlo.
Considero que voy por buen camino, ya que algunos de mis alumnos ahora se ven más felices porque han descubierto que si se proponen algo lo pueden lograr, algunos están ya estudiando la carrera en el politécnico, en la UNAM y en otras escuelas fuera de la ciudad; tengo alumnos en Baja California y otros estados; están donde deseaban estar; tengo alumnos que me escriben para decirme que aprendieron mucho de mi (y no hablan solo del conocimiento, sino de valores y actitudes); por todo esto es que considero que soy más productiva como maestra que como profesionista.
También he tenido mis fracasos (creo que han sido más fracasos que logros) pues por mi forma de enseñar, mis alumnos “huyen” y algunos al saber que les toca conmigo ya no entran por el nivel de exigencia… pero los que se quedan y dicen que “los atormento”, después vuelven y me dicen que continúe así porque realmente los hice más responsables y concientes de sus capacidades y los siguientes niveles se les han hecho más fácil y los que han tenido necesidad de trabajar se sienten satisfechos de sus logros; sin embargo, creo que aún debo encontrar la fórmula para llegar a más estudiantes y que entren a mi clase seguros de que conmigo aprenderán y crecerán.

Hola Nora:
ResponderEliminarQue hermosa forma de relatar la forma en que llegaste a la docencia, es hermoso saber que te sientes más productiva siendo profesora y que te preocupas por el bienestar de tus alumnos y tus hijos. Tal vez algunos se sienten atormentados pero al fin y al cabo regresan agradeciendo los valores que fomentaste en ellos.
Te felicito por la iniciativa que tuviste de iniciar dando clases de regularización en matemáticas ya que es una forma de contribuir al desarrollo de los pequeños y jóvenes.
¡Felicidades!
Un abrazo, Gina.
Me parece interesante ver la forma en que narras como llegaste a ser docente y más por ser mujer, es decir por los compromisos que implicar ser madre, pues también debes atender el hogar, esto hace más meritoria tu vocación.
ResponderEliminarSaludos, J. Jesús
Hola Nora
ResponderEliminarDefinitivamente que en la actualidad ser maestro no es el simple transmisor de conocimientos sino que es algo integral que implica contar con ciertas cualidades como voluntad, iniciativa, creatividad, gusto por la tecnología, empatía, responsabilidad, congruencia, actualización constante, investigación y tantas cosas más que debe de cumplir el perfil de un docente.
Maestra Nora, me gusto la manera en que nos redactas tu aventura de ser maestro y coincido contigo “ser Maestro es una Vocación” que no cualquiera la tiene, así tengamos la formación, especialidades, maestrías y hasta doctorados, sin embargo si no tenemos el gusto por ayudar a aprender no somos lo que creemos ser, Un verdadero Maestro..
Un abrazo fuerte por su honestidad..
Respetuosamente
Bernardo
Saludos Nora
ResponderEliminarQuiero decirte que nuestra actividad es de las únicas que es posible que todo lo que aprendes lo tienes que compartir, ya sea profesionalmente, por gusto, por vocación, entonces la tarea que tenemos es bastante productiva, enseñas aprendiendo, enseñas haciendo y enseñas a ser, estos son los atributos de la satisfacción que nosotros debemos de sentir al formar seres que en el presente son y serán productivos en una sociedad inmersa en los conocimientos.
Hola queridisima Nora
ResponderEliminaraquí con problemas para firmar lo blogs.
Pero lo perseverancia ha rendido sus frutos y parece que ya voy a poder.
Te digo que he leido todos tus comentarios, me he sentido identificada en tu manera de ser, ya que mi familia y mi trabajo son mi razon de vivir, y en ambos rubros creo que hemos sido afortunadas.
Lo unico que reconozco es que me llevas años de ventaja en tu experiencia profesional, ya que yo tengo poca experiencia frente a grupo, pero creo que cada año doy un paso hacía adelante, con nuevos metodos de enseñanza y nuevas actividades.
un cordial saludo.
Tu amiga y compañera
Nelly